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El maíz

29 sept
2 min de lectura

Actualizado: 29 sept

La identidad de las familias mayenses de Chiapas está enraizada en el maíz, como uno de los elementos generadores de vida. Desde las concepciones Tseltales y Tsotsiles, el maíz es sagrado. Parte de nuestras identidades están enraizadas en el sagrado grano. Los ancestros nos han trasmitido de generación en generación la importancia cultural que tienen las mazorcas. La génesis de la vida de la mujer y del hombre fue concebida a través del maíz.


El maíz como semilla gestora de vida, cultura e identidad, está vinculada con lo divino y merece respeto. Esta sacralidad que los ancestros han enmarcado a través de la historia de nuestra cultura aún está presente en algunos ritos y ceremonias.


Uno de estos ritos importantes en la siembra de la milpa es el pedir permiso y reverenciar a la tierra por la intervención que se hace durante la labranza. Al momento de la siembra se realiza otro rito en los cuatro puntos cardinales para pedir buena cosecha y por buenas condiciones climáticas para el pleno desarrollo del sistema milpa.


El valor sagrado del maíz también está representado en los altares y ofrendas tradicionales, a través de las tortillas, del atole, las tostadas y de los tamales. Tanto en las festividades y en el diario vivir, en el nacimiento y en la muerte y en el más allá, nos acompaña el sagrado grano.


Según nuestras cosmovisiones indígenas cuando una persona fallece, se lleva consigo granos de maíz de distintos colores para que lo acompañen en su viaje hacia el inframundo, para que al cruzar en la otra vida pueda seguir cultivando la milpa. Así mismo, en el ataúd, se lleva las tostadas quemadas en polvo, para alimentarse durante su viaje al más allá. Entre los granos de maíz se lleva también distintas variedades de frijol y semillas de calabaza, porque hasta en la muerte se destaca la diversificación y asociación del sistema milpa.


Hoy queremos resaltar la importancia de rescatar los valores asociados al maíz. Frente a los diversos factores, religiosos e ideológicos, así como procesos socioeconómicos, como la globalización, que desraízan identidades, y han contribuido al reemplazo y perdida de dichos valores. Cabe mencionar que procesos como el creciente uso de agroquímicos, los monocultivos, y el uso de maíces transgénicos e híbridos, también contribuyen a simplificar el valor cultural del maíz.

Frente a estas amenazas es necesario seguir reforzando y rescatando los valores culturales de este grano sagrado llamado maíz.  


Al conservar nuestras semillas nativas, se fortalece la autodeterminación alimentaria de nuestros pueblos, y se contribuye a reforzar los elementos identitarios ligados a la siembra, cosecha y consumo del maíz, así como de otros granos.



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